Durante las dos semanas de las vacaciones navideñas, principalmente en los fines de semana en que se celebraron la Navidad y el Año Nuevo, se registró un aumento en el número de visitantes al Pueblo Mágico de Real del Monte, lo que provocó un aumento en la movilidad y, con ello, el relajamiento de las medidas de bioseguridad.
La Villa Iluminada fue el principal atractivo turístico que atrajo a miles de vacacionistas del centro del país a este Pueblo Mágico durante las festividades decembrinas, lo que generó aglomeraciones en las principales calles del municipio y en los establecimientos mercantiles, principalmente en los de alimentos.
A pesar del llamado de las autoridades a respetar las medidas de bioseguridad ante el repunte de los contagios de COVID-19 y a la detección de la variante Ómicron, muchos de los locatarios omitieron cumplir con la aplicación del gel antibacterial al ingresar a sus establecimientos y no procuraron que se respetara la sana distancia.
Durante un recorrido se pudo constatar que un gran número de visitantes que acudieron al Pueblo Mágico ni siquiera portaban el cubrebocas y otra parte lo traía en el cuello para ir consumiendo algún alimento o mientras esperaban que les despacharan algún producto.
Aunque la Dirección de Turismo de Mineral del Monte había garantizado que durante este periodo vacacional se daría cumplimiento a los protocolos sanitarios, no se pudo observar a algún funcionario del ayuntamiento que verificara el cumplimiento de las medidas biosanitarias ante los más de cien mil visitantes que acudieron a Real del Monte durante los puentes por estos días festivos.
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